Vendaval que arrasó el camino
A todo paso el tiempo llevo
Tiempo marchito, hojas secas
Vulnerables al viento
Su recuerdo arranco
Vendaval que su alma sincera
Dejo vacía de silencio y dolor
Austera siguiendo sus pasos
Sintiendo miedo y en su piel el ardor
Aburrido y tan cruel andante
Vendaval que su cuerpo quemo
Condenando el camino a su suerte
Sin piedad y sin un canto de amor
Vendaval que sin anuncio sentenciaste
El respiro, un fruto cayo
El suspiro del árbol erguido
Una lagrima de su tronco broto
Mery, amiga, de todo vendaval se puede sacar provecho.
ResponderEliminarSiempre es un placer leerte.
Un beso.
Seguimos en contacto.
Bello y sutil como tú eres Mery...un abrazo desde la vieja españa de azpeitia
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