MI ODISEA por Ricardo Fernández





Mi odisea no duró veinte años
—consumió apenas quince días—,
ni tomé Troya oculto en un caballo,
ni volví a pisar Ítaca —en busca de Penélope y mi reino—;
pero crucé los mares para verte:
a través del Tirreno llegué a la “Magna Isla”
pasé entre Escilas y Caribdis vestidas de Mesina,
y atravesé el mar Jónico por ti.
Por ti, por conocer otra parte de ti,
soporté temporales, ceñí fuertes levantes,
y seguí a las estrellas en largas singladuras,
que a mí me parecieron más cortas que un suspiro,
porque al llegar, por fin, a tus islas del Jónico,
vi otro rostro de ti y me hiciste feliz.



1 comentario:

  1. Precioso viaje hacia la otra cara del ser amado. Una odisea nada desdeñable.
    Gracias. Mare.

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