Enamorar y seducir con versos, poder decirle a la amada porqué, cuánto y cómo se la quiere, significa para muchos, entre los que me incluyo, echar mano a los libros del poeta del amor: Pablo Neruda, y, en especial, a aquellos versos donde el Capitán expresa su inconmovible amor. Los Versos del Capitán son un prodigio de poesía amatoria; no en vano su destinataria, Rosario de
Neruda no se transforma sólo en tigre excluyente y furibundo, puede ser a la vez vistoso y vigoroso cóndor que asalta y levanta del suelo a su amada en “un ciclón silbante / de huracanado frío” para llevarla “a volar sobre el mundo, / inmóvil, / en la altura.” También el poeta se transmuta en diminuto insecto erótico que disfruta, se solaza paso a paso del largo paseo que realiza de “tus caderas a tus pies”. Viene y va el poeta por colinas color de avena, se pierde al fin en el musgo gigante del cuerpo amado para descubrir-deslumbrado-el ansiado y deseado cráter, “una rosa de fuego humedecido”. Insecto gozoso, satisfecho, desciende por las piernas, por los pies, por las aberturas de “agudos, lentos, peninsulares” dedos para caer al vacío de la sábana blanca y proseguir ciego, hambriento de nuevo,”tu contorno de vasija quemante.”
Es un privilegio tenerte cerca en NETWRITERS, querido amigo. Gracias por tu magnífica aportación... como todo lo que escribes.
ResponderEliminarUn abrazo