Harta de ser la buena todo el año,
perder la candidez quiso la niña
porque ya le picaba como tiña,
y para comenzar se dio un gran baño.
Fresquita, se cubrió con leve paño,
oliendo toda ella a dulce piña,
y se marchó hasta el bosque a la rapiña
del lobo que le hiciese un buen apaño.
Por fin lo halló luciendo su pelaje.
Ella le dijo –Puedes poseerme,
aquí tienes desnudo mi andamiaje,
cuéntame de qué forma he de ponerme.
-Ni dándome almidón con un spray
me animarás, muñeca, que soy gay.
ja ja ja
ResponderEliminarMe has hecho reir con tu soneto.:)
Un beso
Almudena de la Fuente
Ja, ja...Juan, siempre tu faceta de cómico trashumante, además de poeta y artista,la verdad es que me has hecho sonreir. Te puedo asegurar, y he leído todo lo que hemos ido publicando en este maratón, que no existe un poema así, tan desenfadado e incisivo, en todo el conjunto recibido. Formas clásicas para un contenido ultramoderno. Tú eres así. A ver si, como te decía en la red social en tu bienvenida, armonizamos esfuerzos en Netwriters y Raíces de Papel y seguimos en la misma buena sintonía que siempre hemos tenido. Un abrazo.
ResponderEliminarMuy bueno. A esto, en el malogrado foro de sonetos de la página Poesía.com, allá por los principios del 2000, le llamábamos "chisneto", nombre dado a los chistes escritos en soneto por un profesor de la universidad de Málaga, Ricardo Redolí Morales. ¿Anduviste, amigo Juan, cerca de aquella aventura?
ResponderEliminarUn abrazo.
Qué bueno, Juan, me has hecho reir.
ResponderEliminarUn tema tan desenfadado dentro de un soneto. Eres estupendo, amigo.
Es genial, divertido, bien escrito, una gozada. Te quiero. Soledad
ResponderEliminarEspectacular. Es poesía fresca, audaz. La gocé.
ResponderEliminarGracioso,Refrescante,Atrevido, pero que ocurrió al final a la desdichada roja. Un cubo de agua fresca.
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