Me pasmaron tus piernas sobre aquel taburete,
mientras te decidías por otro J&B
con mucho hielo. Me pasmaron tus piernas
que apenas censuraban al grito inconformista
de tu falda, rebelde a quedarse más abajo.
En tanto, alrededor, cien miradas rijosas
que no perdían ripio,
cubrían impacientes los espacios
para ligar contigo.
Con voz de pasmarote, talante
cabreado, te pregunté: ¿nos vamos?
“Espera que termine”, respondiste, a la vez
que tus muslos comenzaban a abrirse un poco más,
fruto del J&B, seguramente.
Yo, con resignación también pedí otra copa
y me puse a ligar con la rubia de al lado.
(del poemario “Historia de un tiempo sido”)
Hola Carlos! aquí estoy, disfrutando de este magnífico espacio... y veo que tú no pierdes el tiempo... entre la rubia y la chica de hermosas piernas!
ResponderEliminarUn abrazo.